Notas/Prensa


La Nación

Este verano te mato

Crítica de Este Verano Te Mato publicada en La Nación, por Gabriel Isod. Obra escrita y dirigida por Mariana de la Mata, estrenada en Buenos Aires en 2017.

La acción ocurre en los años 90, en “un pueblo de la costa atlántica fuera de temporada”. Ese espacio vacacional deviene, entonces, un lugar fantasma. Sin turistas, los habitantes se preguntan qué hacer con sus vidas mientras esperan el próximo verano. Allí están Ana y Jorge, dos jóvenes que proyectan huir o, al menos, intentar de ganarle algo a un ambiente programado para una alegría siempre ajena, que se oculta tras un vidrio, un teléfono o una puerta. La llegada de un forastero, Sergio, movilizará una obra que hace andar los mecanismos de la risa y la melancolía con la misma intensidad.

Hay gran mérito en la dirección de Mariana de la Mata. Su trabajo consigue dar cuenta de la distancia inalcanzable entre el deseo de sus personajes y lo que efectivamente expresan. Aquí lo que se dice no es lo que se quiere, el deseo aparece en los cuerpos, en las incomodidades, en los tonos que encuentran para intentar comunicarse.

Esto hace a los personajes contradictorios, son claros en sus ambigüedades, obligan al espectador a analizar qué es lo que hay por detrás de lo que se está viendo. La obra no plantea una forma realista, sino que crece produciendo un lenguaje propio en el que todo es subtexto. De allí surge, también, la risa. Esa inadecuación entre el lugar que quieren ocupar y el asignado consigue momentos hilarantes.

Así, también, funciona la escenografía, que muestra una cosa, pero implica otra: una máquina de peluches, un teléfono público y la puerta de un local bailable que, en su interior, se parece a una kermés familiar. Todos esos ambientes prometen una felicidad asequible que siempre se mostrará esquiva. La forma de dar cuenta del pueblo balneario es exitosa y funciona más por sustracción que por agregar elementos. Los objetos aislados hacen al espectador completar lo que falta.

En su iluminación de neón, en el teléfono expectante que promete una llamada, en todo se va pintando una obra más extensa que la que efectivamente se ve y que se desarrolla en el espectador. Se ve una pareja que existió, pero que ya no podrá ser, una posible paternidad, un deseo inquebrantable de buscar una salida, aunque con ella no llegue la libertad.

Entre los actores se destaca Sergio Di Florio. Su entrada hace crecer la obra y distribuye la lógica de las relaciones con miradas siempre claramente intencionadas. Fernanda Pérez Bodria, por su parte, construye una madre graciosísima. Sabe jugarla de tonta, pero que tiene la inteligencia de una actriz solvente impresa en cada movimiento.

Profunda y entretenida, la obra genera un clima de nostalgia por las vías menos obvias. No faltan momentos de acción o pasos de comedia, pero es una pieza que se queda en la retina y en la mente mucho después de salir de la sala, donde uno seguirá intentando desentrañar exactamente qué es lo que mueve a estos personajes.

Este Verano Te Mato – La Nación

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Página 12

Sola contra el mundo

La trama de Este verano te mato crece en el impulso de ese deseo primero que quiere vomitar el mundo para hacerlo nacer otro. Que los teléfonos públicos funcionen y que las cabinas de peluches nos hagan ganar el oso más grande por un peso. Porque la obra de Mariana de la Mata ocurre en los años noventa y los datos de contexto son tan contundentes como sutiles.

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Página 12

Muchacha proletaria

Vigilante es el encuentro entre una escritura original y riesgosa y una actriz que sabe calzarse un personaje como si saliera a las calles del Bronx, orgullosa de su tonito hip hopero melancólico. Porque la angustia es como una base sobre la que Mariana de la Mata investiga toda la furia y la sensibilidad de esta mujer que tiene sueños locos derramados en una lengua que recuerda a Gabriela Cabezón Cámara, donde el idioma de lxs oprimidxs se mezcla con un desvarío poético que destella la conquista de un imaginario nuevo.

 

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Página 12

Un espacio para la experimentación

Mariana de la Mata tiene una rica experiencia como actriz. Entre sus últimos trabajos se destaca El box, de Ricardo Bartís, uno de sus maestros. La idea del ciclo es juntar a nuevos directores de teatro pero, casualmente, tanto Edul como Garay y De la Mata son también autores de las obras que presentarán. La fusión de esas dos figuras –dirección y dramaturgia– es muy común en esta época.

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Revista Kunst

Más allá de la temporada turística

Mariana de la Mata reflexiona sobre la paternidad y la finitud del tiempo desde una ciudad balnearia de los años noventa.

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